Seleccionar página

Los recursos intangibles

pueden considerarse, respecto a los activos tangibles, una fuente superior de ventaja competitiva para la empresa. Los recursos intangibles están enraizados en la historia de la organización o el espíritu de los fundadores, y se han estado desarrollando a través del tiempo por lo que son muy difíciles imitar por los competidores. Adicionalmente, los recursos intangibles son menos visibles, más difíciles comprender, de comprar, imitar o sustituir por los competidores, y por tanto producen una ventaja competitiva más sostenible. 

El conocimiento, la confianza entre empleados, la capacidad de gestionar nuevas situaciones, las rutinas organizacionales , la capacidad de innovación, la marca y la reputación de la firma (siendo este uno de los intangibles más revalorizados) 

Según datos de Ocean Tomo: En 1975 el 83% del valor de mercado de las compañías del índice norteamericano S&P 500 correspondía a sus activos tangibles y el 17% a los intangibles. En las últimas décadas se ha invertido drásticamente dicha tendencia, llegando los activos intangibles en 2015 a alcanzar el 87% del valor de mercado de las empresas frente al 13% de los activos tangibles. El Barómetro Edelman de Confianza 2016, nos indica que el 80% de los encuestados afirman que una compañía debe contribuir a una mejora de las condiciones sociales y económicas del entorno donde opera, además de sus propios beneficios económicos.

En palabras de Warren Buffett «Toma 20 años construir una buena reputación y cinco minutos arruinarla. Si piensas en eso, harás las cosas diferente». Partiendo de la anterior afirmación del empresario estadounidense, una adecuada gestión de los activos intangibles posibilitará la construcción de una reputación sólida y permitirá estimulará el desarrollo de la empresa al atraer una inversión de mayor calidad.

Y por último pero no menos importante podemos llegar a la conclusión, ante el contrastado ascenso del valor de los activos intangibles, las empresas se encuentran ante el reto de adaptarse y no quedarse atrás ante las nuevas demandas de su entorno, dotando de mayor relevancia y atención a las políticas de gestión de sus activos intangibles. Por otra parte, disponen de una gran oportunidad de ser pioneras en su desarrollo, consiguiendo una ventaja competitiva y una distinción clara en el mercado.¿Alguien sigue dudando de la revolución de los intangibles y de su importancia?